Sunday, June 26, 2016

Correos de Oruro prestó servicio importante en épocas difíciles de la historia de Bolivia

Correos de Oruro ha prestado un servicio muy importante para miles de ciudadanos y ciudadanas. El traer y llevar cartas y encomiendas siempre ha traído satisfacciones a quienes han conocido ese trabajo, especialmente en las épocas más difíciles de la historia de Bolivia.

La Empresa de Correos de Bolivia tiene su edificio con estructuras de piedra en la calle Presidente Montes, entre Adolfo Mier y Junín. Estaba repartida en diferentes secciones, como las cartas nacionales, cartas internacionales, encomiendas y el servicio especial para quienes tenían su casillero particular.

El edificio era el más cómodo para la década de mayor movimiento económico de Oruro, es decir, desde 1926 hasta 1936. Había decenas de personas que llegaban cada día hasta ese lugar, para recoger sus misivas o para enviar sus mensajes de esa naturaleza.

Todos se preocupaban de escribir bien.

Las minas de Llallagua, Huanuni y San José estaban en su auge y, por lo tanto, había gran cantidad de ciudadanos extranjeros que también estaban trabajando en esos lugares. Había ingleses, chilenos y argentinos que, de la misma forma, esperaban noticias de sus familiares en el servicio de correos de Oruro.

Era la única forma de comunicarse y, por eso, se construyó un edificio moderno, republicano, cómodo y amplio para todos. Los empleados de Correos estaban más ocupados en seleccionar y acomodar las cartas, para su entrega a los interesados. Cada documento estaba en su casillero respectivo, por abecedario. Incluso había colas de diez o doce personas, en forma permanente, que reclamaban su carta.

La Casa de Correos y Telégrafos de Oruro era el lugar ideal para encontrarse con los amigos y las amigas. Era el principal centro de comunicación nacional e internacional. Los telégrafos funcionaban para enviar mensajes más rápidos, pero no era lo mismo que una carta.

El edificio fue considerado el mejor de esa época. Hoy, es un patrimonio histórico y cultural de Oruro, por resolución municipal, pero no está bien preservado. Los techos están en malas condiciones. Los pisos se están hundiendo. Hace veinte años que no recibe un mantenimiento adecuado. La estructura de piedra, sin embargo, se mantiene incólume.

La obra fue construida por el arquitecto Adán Sánchez, uno de los profesionales de mayor importancia de la época, porque también logró diseñar el edificio de la actual Gobernación, el actual cine Palais Concert, que forman parte de las reliquias arquitectónicas de Oruro.

El edificio de Correos tiene un hall principal, la sección de casillas y ventanillas de recepción y despacho de cartas. Existe un garaje para el ingreso de los vehículos que transportaban las cartas y encomiendas, de modo que se pueda brindar un servicio seguro. El servicio de telégrafo se encuentra todavía en la segunda planta.

Hoy, sigue funcionando Correos de Oruro, pero han cambiado las condiciones. Hoy, está casi vacio. Sin embargo, hay ciudadanos que envían y reciben dinero. Ese servicio, por ejemplo, es eficiente, especialmente a nivel nacional. Lo que no se ha podido hacer hasta ahora es instalar un servicio de internet, para estar acorde con la tecnología.

El servicio de courrier también sigue funcionando. Pero, al margen de sus servicios, los expositores de libros y artes plásticas prefieren utilizar el hall del edificio para cumplir sus objetivos: atraer la mayor cantidad de lectores y amantes del arte.

El posible cierre de la empresa de Correos de Bolivia, como anunció el presidente Evo Morales, ha causado también preocupación entre los trabajadores de Oruro, quienes han advertido que cerrar ese servicio, sería cerrar también la historia de Bolivia.

Durante la época de la Guerra del Chaco, por ejemplo, era el único servicio para recibir o enviar cartas. Las oficinas estaban abarrotadas de cartas que llegaban desde los lugares más recónditos, de los soldados que estaban en el lugar de batalla. Algunos se despedían de sus familiares. Otros tenían aún la esperanza de retornar de la guerra.

Jorge Altamirano, dirigente de los trabajadores de Correos de Oruro, dijo que esa historia casi nunca se comenta, nunca se explica. Dijo que es necesario que en el diálogo con el gobierno se garantice la estabilidad de las fuentes de trabajo y se actualice el uso de la tecnología para mejorar las comunicaciones con el mundo, para seguir manteniendo una empresa que es una reliquia para todos.

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