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Monday, June 6, 2016

La agonía de Ecobol



“Recibir una carta escrita en papel es muy diferente a una virtual”, dice la Responsable de la regional Potosí de Ecobol, Gloria Aramayo, al encomiar la costumbre —cada vez más antigua— de tener en las manos una misiva hecha de puño y letra.

Se dice que nada supera a la emoción de recibir un manuscrito de un amigo o ser querido. Contra esta añeja costumbre, el envío de correspondencia tradicional ha ido declinando aceleradamente en el país.

Mucho se ha dicho sobre la desaparición de los servicios postales a partir de la llegada de internet y los inmanentes correos electrónicos, una realidad que en Bolivia coincide con el ocaso del edifico de Ecobol-Potosí, bellísima infraestructura de estilo republicano que se está “cayendo a pedazos”. Su última refacción data de 1977, durante el gobierno de Hugo Banzer Suárez.

La incierta realidad de los servicios postales está afectando en gran manera a la Empresa de Correos de Bolivia (ECOBOL). En el caso de Potosí, la crisis se ahonda con el significativo deterioro de su infraestructura.

La infraestructura
De acuerdo con algunos datos históricos, la empresa de Correos en Potosí nació junto con la República y, antes de contar con un edificio propio, atendió en varios recintos, incluso en la Casa Nacional de Moneda.

Luego, las autoridades decidieron construir un edificio en terrenos que correspondían al Gobierno municipal.

Ecobol está ubicado en la calle Lanza esquina Chuquisaca, a media cuadra de la Plaza 10 de Noviembre, en un edificio de dos plantas de estilo republicano, color verde, construido exclusivamente en 1928 para el funcionamiento de las oficinas de Correos, Telégrafos y Comunicaciones Rurales por la empresa “Fidel Navarro Villa” (que fue Alcalde), cuando el abogado y músico compositor José Lavadenz fungía como prefecto, durante el gobierno de Hernando Siles Reyes, detalla el historiador Wálter Zavala.

Después de 49 años, la empresa ICCO refaccionó la infraestructura y la entregó el 10 de noviembre de 1977. “Desde esa ocasión hasta la fecha no recibió ningún mantenimiento, salvo el pintado de la fachada alguna vez”, acota el periodista Omar Velasco.

Como el edificio no recibió un buen mantenimiento, se fue deteriorando de a poco. Hoy, los espacios interiores y exteriores denotan una imagen desoladora; en la parte alta, los frisos están caídos, hay filtraciones debido al mal estado de las cubiertas; los muros y otros elementos estructurales están humedecidos. Y la situación se agrava por la acción de las palomas.

“Parece que están esperando a que se caiga totalmente para decir ‘hay que hacer una reconstrucción’, cuando todo se haya perdido. En el resto de las ciudades, como La Paz, Cochabamba y Sucre, Ecobol tiene modernos edificios, es una pena lo que está pasando aquí”, comenta Zavala.

Por el momento, la empresa no está en la posibilidad de hacer gastos económicos para restaurar y refaccionar su edificio, donde también hace falta implementar máquinas y equipos modernos pues todos sus activos fijos cumplieron su ciclo de vida útil hace varios años.

En suma, el edificio de Ecobol en Potosí se encuentra inmerso en un preocupante proceso de deterioro, que podría ser subsanado mediante una restauración a cargo de especialistas.

Sobre este tema, la responsable de la regional Potosí, Gloria Aramayo, dice que en octubre de 2015 el personal de la Alcaldía realizó un estudio técnico para cuantificar el costo de la restauración del edificio, pero desde entonces no hubo pronunciamiento alguno.

Por otro lado, se habla de la posibilidad de que el Ministerio de Culturas expropie la infraestructura de Ecobol para devolverla a la Alcaldía de Potosí.
La tecnología y la crisis

Aramayo confirma a ECOS que “debido a la invasión de la tecnología, la gente ya no escribe, prefiere utilizar el internet, el celular y las redes sociales”. Hace años, décadas ya, el movimiento era grande en esta empresa, donde más de 30 funcionarios cumplían tareas específicas. Recibían un promedio de 200 cartas por día que eran repartidas por tres carteros.

Ahora, los empleados se redujeron a 12 y ellos cumplen hasta cuatro funciones. Reciben 60 cartas diarias (incluyendo los contratos con algunas instituciones) y un promedio de dos encomiendas al mes. La recepción de valijas también es mínima: llegan una o dos por día de otras regionales del país.

El Estado y la competencia
Ecobol Regional Potosí es una empresa semidescentralizada del Estado que autofinancia sus ingresos. En la actualidad pasa por una mala situación económica debido a la significativa caída de los envíos de correspondencia.

Aramayo informa que se requieren unos 37.000 bolivianos mensuales para cubrir los gastos, entre ellos los correspondientes a los sueldos, que son muy bajos: los funcionarios con mayor antigüedad ganan Bs 3.700 y los nuevos Bs 1.429. No hay una buena recaudación, todo el tiempo están en déficit y el pago de salarios se encuentra atrasado.

Según su criterio, todas las instituciones públicas, como la Gobernación, la Alcaldía, el Sedcam o la Caja Nacional de Salud, entre otras, deberían trabajar con Ecobol en lugar de usar los servicios de un courier particular. “Es anecdótico que una empresa estatal no reciba el apoyo de otras empresas estatales; tal vez lo hacen porque cobren más barato, pero nosotros nos regimos en una tarifa única aprobada por el directorio en La Paz. Yo he visto que dejan en courier unos 60 sobres por día, cuando deberían enviar por Ecobol, pero no lo hacen”, protesta ella.

Ecobol cobra Bs 10 por el envío de una carta de 250 gramos al interior del país. Por otro lado, también presta el servicio de envío de dinero: hasta Bs 499 cobra Bs 10.

Según Aramayo, “a duras penas sobrevive” esta institución gracias a los turistas que envían tarjetas y encomiendas, y también al servicio inmediato de giros que se manda al Colegio Militar del Ejército “Coronel Gualberto Villarroel”, a la Academia Nacional de Policías (Anapol) y a la Escuela Básica Policial (Esbapol), todas en La Paz.

“Recibir una carta escrita en papel es muy diferente a una virtual: es más emocionante porque fue escrita con sentimiento y llega al corazón. Yo les digo a todos, especialmente a los jóvenes, que utilicen los servicios de Correos, así permitirán que esta empresa siga adelante como una entidad de servicio y no de lucro”, reflexiona la Responsable de Ecobol en Potosí. Allí, se atiende de lunes a sábado en horario de oficina y los domingos de 9:00 a 12:00.

En Sucre
ECOBOL regional Sucre tiene 20 funcionarios, tres de los cuales son carteros: dos distribuyen la correspondencia por el centro de la ciudad y uno por la periferia. Hace diez años eran 40. Como en Potosí, hay retraso en el pago de sueldos.

En la década del 2000, la empresa recibía un promedio de 400 cartas por día. Ahora llegan 150 y la mayoría del exterior. También recibían una gran cantidad de encomiendas que tenían como destino a los alumnos de los internados de Sucre y de Sopachuy. Pero todo esto ha cambiado.

“Por el momento la empresa está cumpliendo con las metas exigidas por la central de La Paz”, sostiene el gerente regional interino de Ecobol en la capital, Oscar Sánchez Santillán.

A diferencia de lo que ocurre en Potosí, la regional de Sucre recibe apoyo de varias instituciones estatales, aunque no de todas. Tiene varios contratos para el envío de correspondencia con instituciones públicas y privadas; por ejemplo, con el Tribunal Constitucional.

“Aún así, no es suficiente. El Gobierno debería respaldar a Correos emitiendo un decreto supremo que ordene el uso obligatorio de Ecobol por las empresas estatales”. •

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